“Los que no conocen de su historia están condenados a repetirla”; anónimo. Da la impresión de ser una lección que no terminamos de aprender. Parece evitable, pero pasará. El PRI: o se convierte en un partido con una dirección diferente donde sea más sensibles a las demandas sociales o se divide en dos partidos que mantendrán principios similares pero con objetivos y estrategias dispar. Y sí a mí me preguntan, la opción dos es la más probable lo que me lleva al principio de esta párrafo; curioso es que se divida cuando nació de una división. Para entender que nos llevo a este punto de colapso dentro del partido político más poderoso de la historia en México hay que ver desde muy atrás.
Fue en 1914 que un México harto de una tiranía Porfirista, se levanta en armas para dar paso a lo que conocemos como la revolución. Esta lucha dio pie a la constitución de 1917 promulgada por Venuztiano Carranza y considerada las más moderna de su época; continua vigente y si me permiten el comentario hace ya mucho de su “modernidad”. Aún con la creación de esta constitución las guerrillas nacidas de la revolución continuaron hasta que en 1929 las distintas corrientes revolucionaras decidieron unificarse en un solo partido, fundado por Plutarco Elías Calles; El PNR, partido nacional revolucionario. La intención era estabilizar al país y normalizar el acceso al poder. Esta “normalización” se logró durante la presidencia de Plutarco (1924-1928) y claro cosas buenas pasaron. Se multiplicaron las organizaciones obreras y campesinas, se creó el Banco de México, se inició la construcción de la red de carreteras y las primeras presas para riego. Pero para todo lo bueno hay todo lo malo según el cristal que se mire; Plutarco decidió cumplir con las normas de la constitución; y una de ellas fue no reconocerles personalidad jurídica a las iglesias. Lo que llevo a que muchos católicos se levantaran en armas y comenzará la rebelión cristera que duro tres años hasta 1928 en la que se llego a un entendimiento; muchos muertos. Aunque, después de Plutarco vino el Maximato, cambio de presidentes como nos cambiamos de calcetines, de 1928 a 1934 el poder seguía concentrado en él; Jefe Máximo de la revolución, desde el nacimiento del partido ya se veía el gusto por el poder. A Plutarco no le duro mucho ya que Lázaro Cárdenas; presidente de pensamiento populista, lo expulsa del país.
Fue Cárdenas, con un sentido más de izquierda, quien incluye en sus filas a las principales centrales obreras del país y en 1937 se transforma el PNR en el PRM; partido de la revolución mexicana, no sin antes dejar su ultima acción con el PNR, Cárdenas decreta la expropiación petrolera en 1938. Y fue en 1939 cuando el PRM lanza su primer candidato presidencial Manuel Ávila Camacho con Miguel Alemán como coordinador de campaña, y no es que me guste el drama pero es aquí cuando se comienza a ver las señas de obsesión por poder.
Continuemos con la historia, en 1940 el PRM es acusado de fraude electoral, que ayudo al Ejército a mostrar su institucionalidad al presidente. Ya en 1944 el PRM no tiene representante lo que los lleva a lanzar en 1945 a Miguel Alemán como candidato, primer civil, éste hizo acuerdos con empresarios en Monterrey lo que le dio fuerza a la iniciativa privada en México. Y como dato curioso aquí les menciono que la propiedad privada ya era una realidad en Europa y Estados Unidos.
Por estos mismos años la segunda guerra mundial llegaba a su fin, el panorama político y económico a nivel nacional e internacional había cambiado, era necesario adaptarse. Y como parte de esos ajustes, en enero de 1946, el PRM se transformo en el PRI, partido revolucionario institucional. El concepto de “institucional” en contraste con sus antecesores, canceló la época de lucha de clases y se marcaba el camino hacia un “perfeccionamiento” institucional. El PRI conservo la organización por sectores: obrero, campesino y popular. Si la organización tiene alguna semejanza con algún otro partido político es mera coincidencia.
Y ahora que hemos llegado a un poco de historia más actual, sobra decir que los presidentes que llegaron al poder por parte del PRI hicieron de México el patio trasero de sus juegos. Y los personajes más importantes si me permiten ser elitista en este ámbito; fueron: Echeverría Alvarez, López Portillo, Miguel De Lamadrid, Salinas de Gortario, Zedillo Ponce de León.
Echeverría; “justicia social”, con sentido popular sólo llevo al país a una deuda externa además dar una imagen al país de inestabilidad, haciendo que el sector empresarial temblara. Una época en que la inseguridad, los asesinatos y los secuestros habían comenzado. La inflación fue desbocándose, el peso llego a una sobrevualuación de más del 35%. Y en 1976 el Banco de México se retiró del mercado dejando a la moneda en flotación. El dólar valía 20.60 pesos. Comenzó la instabilidad monetaria y la deuda externa. Esto me recuerda al famoso Abraham Lincoln y su frase; “Tú no puedes ayudar a los hombres permanentemente, haciendo por ellos lo que ellos pueden, y deben, hacer por ellos mismo”. Pero dudo mucho que Andrés Manual López Obrador halla alguna vez leído sobre él.
Después llega López Portillo y sus importaciones de petróleo, que para entonces ya México era exportador de éste. Pero claro nunca hay suficiente petróleo. Quiso hacerlo de la noche a la mañana, sin analizar costo y el posible o no posible beneficio. Y con falta de dinero hace lo que todo mexicano, lamentablemente, está acostumbrado a hacer. Pidió préstamos. Y cuando por fin, después de una larga espera se tenían plataformas, oleoductos, muelles y producción. Los precios del petróleo comenzaron a bajar. No es que llegáramos tarde a la modernidad o reparto de riqueza, o que nos conocieran como el país del mañana, no, en realidad es que por alguna razón siempre tomamos el camino más largo. Y si añadimos a la instabilidad monetaria la famosa frase de Portillo “Defenderé nuestro peso como perro” nos quedamos con un dólar de 22 pesos a 150 pesos. Y una deuda externa de 58,874 millones de dólares. Sólo un poquitin menor a nuestro PIB. Y no olvidemos que el gobierno se dedico a comprar empresas, y comprar y comprar.
En 1982 llego al poder otro más, Miguel de La Madrid, hombre controlado, en la toma de posesión declaro su preocupación por la situación en una sola frase; “No permitiré que el país se me deshaga entre las manos”
De La Madrid estaba en un México inestable, endeudado y al que nadie le creía. Durante más de dos años México no volvió a recibir un solo crédito internacional. Y en 1985, el 19 de septiembre, un sismo sacudió la orgullosa capital de México. Dejando a un México desmoralizado aun más. Y si se me deja resumir a de La Madrid, terminaré desciendo que no hizo nada. Aunque quizás nos suba la moral decir que México ingresa al GATT después OMC, que dio una base para la apertura comercial. Y el llamado “México Moderno”.
Después de la Madrid que intento medio corregir a México, llega Salinas del cual sólo me basta decir que no fue el monstruo que todos dicen. Abrió la economía del país, dio paso a grandes empresas para traer capitales, nuevas tecnologías y fuentes de trabajo. Concretó la firma del TLCAN a finales de 1993. Sin embargo, él al igual que todas las personas que no tienen dinero pero se quieren traer la Master Card nos llevo por la ruta de la Crisis que estalla en 1994. Y trajo deuda, desempleo, deuda, pobres más pobres, deuda. Y todavía los priístas nos preguntan como fue que el pueblo perdió la fe no sólo en el PRI sino en todo el sistema político del país.
Y llegando al final del recorrido mencionaré a Ernesto Zedillo sucesor de Salinas de Gortari, el presidente más caro de la historia. Se preguntará porque el más caro, yo le contestaré. Es el más caro porque el que él terminara como presidente nos costo aproximadamente nuestra deuda externa actual.
Pero este hombre de carácter apacible logro sacarnos de la crisis de la manera más rápida posible, bajando poco a poco la inflación y controlando el tipo de cambio, esto nos ha permitido tener una transición tranquila y sin sobresaltos a una economía relativamente sana. (Recordemos que enfrento el rebote de las crisis económicas del Lejano Oriente y la de Brasil).
Y fue con este señor al termino de su sexenio en el 2000 que el PRI deja el poder, al perder las elecciones ante el PAN y su candidato Vicente Fox. Este suceso hizo que el PRI temblará, que el mundo volteará y observara que lo sucedía en México. Nos dio esperanza, lamentablemente no paciencia. Hoy en día el PRI se encuentra en un proceso de desacuerdo. Paso de ser el partido más poderoso del país, a sólo un partido más. Un partido que ya no refleja unión ni constitución. Donde diferencias entre sus dirigentes, si es que se les puede llamar así, dividen desde sus raíces el camino que habrán de seguir. Lo cierto es que cayó y fue por que el poder no lo supo manejar. El PRI se va en picada si es que no encuentra la manera de unirse. Supongo que todo esto lo sabremos hasta el 2006 en las que el pueblo podrá elegir entre un PRI inestable, un PAN sin presencia política o un Peje que su mayor educación fue hablar con mala dicción. El PRI enfrenta un futuro incierto, y uno nunca sabe quizás hasta cambien de nombre.
Y terminaré diciendo una frase muy mía. “Los grandes cambios del mundo están en las manos de aquellos que buscan algo mejor”.