¿Fue Jesús Gay?


Algo interesante en Youtube, lo aquí expresado no refleja los pensamientos o creencias del bloggero osea yo! sin embargo, la libertad de expresión me parece interesante, cuando la gente dice algo interesante, a otros la verdad ni la pena escuchar. Pero como dije una vez “cuando tienes algo que escribir, hay alguien que quiere leer” así que si alguien desea decir algo seguro hay alguien que esucuchará. Todos tenemos nuestros propios juicios y opiniones, respetemos!

Nota: Si Jesús fue gay o no, la verdad para mí no tiene relevación, sólo sus enseñanzas es lo que importa, además de creeo que en realidad fue esposo de Magdalena jeejej, pero eso es tema de otro día.

La Caja de Maquillaje


I. Se desmaquilla con cuidado los ojos, primero el derecho después el izquierdo, sonríe ante su belleza en el espejo, se mira y deja la máscara aún lado, de pronto entre esas cuatro paredes amarillas, se siente pequeña, pequeñita. Se siente sin amor, ¿por qué él no le dice que la ama?, ¿por qué no la trata como princesa? Remueve con cuidado el maquillaje primero la frente, después la nariz, las mejillas las barbillas, y mientras más remueve el maquillaje que tan cuidado coloca, más puede ver su verdadero rostro. Ya no se siente tan joven como antes, ya no se siente tan deseada como antes, y descubre su cuerpo, y ve en él todo lo que le hace falta, un abdomen más plano, unos senos más grandes. Deja su cuerpo expuesto y se acuesta en la cama, toma el celular que tan celosamente cuida, y escribe, le escribe, le pone que lo extraña, que va a dormir, que recordara el sabor de sus labios hasta que se vuelvan a ver. No le contesta. Es muy tarde, la noche es fría y ella se siente sola.

II. Los ojos delineados, los labios pintados, el cabello liso y perfumado, los pantalones ajustados, la blusa escotada, todo está listo, ya lo está esperando, lo espera ahí en la banqueta, espera que llegue el auto, y no le falla, allí llega él, soberbio, alto, moreno, sonriente, inteligente. Intenta abrir la puerta, el seguro está puesto, él sólo se estira y ella entra, y se siente de nuevo bella, y se siente de nuevo deseada, y se siente de nuevo mujer protegida de un mundo que no controla. Y llegan a su casa, y llegan a su cuarto, y se abrazan, y se besan y ella sólo se deja llevar, por esas manos tocas por esos besos largos.

III. No le ha escrito, ni un mensaje le ha enviado durante el día, ella comienza a extrañarlo. Mejor piensa quién está disponible, tal la busque a ella, a ella que la besa rico, no es que la quiera, es que se siente deseada, se siente bonita, se siente de nuevo en control. Y le escribe, y mira su fotografía, y a sus amigas también le parecen bonita. Comienza a limpiar todo el local, lo limpia con rapidez, con bastante técnica, lo limpia mientras recuerda que debe maquillarse bien antes de salir, que debe delinear sus ojos, que deben brillar sus labios, que su piel no tenga marcas, debe ponerse las zapatillas más altas, el pantalón más lindo y la blusa más escotada. Mientras tanto, en dejara que su mente la lleve hasta los brazos donde se siente de nuevo bonita, deseada.

IV. Tiene sueño, y tiene hambre, come un poco y se va a costar, anoche llego tan tarde por estar con él, que no puede tener los ojos abiertos.

V. Ya llega tarde, muy tarde, seguramente no entrará a la escuela, pero allí hay alguien que le gusta, así que no olvida maquillarse bien, delinear sus ojos, darle brillo a sus labios, él es el chico más interesante de su salón, el más listo, él no debe olvidar que ella es la más seguida, la más popular y sus amigas las más lindas, las más inteligentes. Ha llegado a tiempo, apenas si lo logra, apenas logra entrar y se siente de nuevo linda, y se siente de nuevo bella, de nuevo deseada.

VI. No puede levantarse, tiene demasiado sueño y se siente sola, es en las mañanas cuando se siente sola, él aún no le escribe para los buenos días. Y ve de nuevo esas cuatro paredes amarillas, y de nuevo le tocan la puerta, y debe levantarse, ya es tarde, no llegara a tiempo a la escuela. Ella se fue temprano, la ha sentido al levantarse, la vuelve a dejar sola, ella siempre la deja sola, aún cuando prometió no hacerlo, la deja sola. Y se levanta, se baña y se pone la ropa que aunque desalineada sabe que le dirán que esta linda. Y para un taxi, se va en él, sin olvidar maquillarse, delinear sus ojos, poner brillo en sus labios, cubrir su piel. Y se vuelve a sentir bonita, se vuelve a sentir deseada, se vuelve a sentir fuerte. Y con el maquillaje puede ocultar una sola verdad, una verdad que nadie debe saber. ¿Qué quiere realmente esta mujer?

Escaparate


I. Va caminando bajo la lluvia, con los tenis gastados, con un cigarro en la mano. Su cabello corto se pega en su rostro por la lluvia que insiste en seguirla. El cigarro en la mano izquierda amenaza con apagarse. Va ella con su camisa azul, con su chamarra negra. Con sus ojos oscuros y mirada pérdida. Va por las calles de esa ciudad que intimida. Enojada con la vida. Va ella llorando sola una canción prohibida. Tantas preguntas recorren su cabeza, preguntas necias. ¿Por qué? Es la más constante, ya no quiere preguntarse, las respuestas son exactas e irrompibles. Llega de nuevo a su casa con la misma mochila rota, con los mismos libros bajo el brazo y los mismos sueños marchitos a un lado. Con pereza empuja la puerta de un pequeño cuarto, de esos que parecen cuevas, tira al suelo la mochila. Dos lágrimas se secaron en su barbilla. Dos. Tres. Pasos y llega a su cama que siempre rechina con su peso, con tristeza y enojo jugo con su cabello, sus dedos, con señales de dar más edad de la que tiene, se han marchitado por el trabajo y las pocas horas de sueño. Respira. Va hacia su vieja computadora y toca las teclas, con cuidado. Se sienta frente a ella y espera, espera que la vida pase de frente y ya sin herirla. Después de todo, ella sólo tiene 17 años.

II.

El silencio no existe. No para ella, que se detiene frente al mar. Frente al inmenso e imponente mar, por su mente pasa una sola idea. Un solo sentimiento. Miedo. Es curioso verla, con porte derecho, con esos jeans claros que suele usar más de una vez, esa blusa oscura y sus ojos. Mira al mar como si mirara el final. Su cuerpo esta tenso, su mandíbula contraída quiere hablar pero no es necesario no hace falta, sabe que no hay nadie cerca y no le gusta mal gastar las palabras. Sus pies descalzos juegan con la arena, revolviéndola con los dedos, respira varias veces y sonríe levemente, su sonrisa es como la de él. Al menos eso dicen algunos cada vez que la miran, eso la enoja, la enfurece así que corre. Corre como si la vida no existiera más que en ese instante, corre lejos del mar y lejos del pasado, no necesita el pasado. El tiempo le pasa de largo y no sabe bien como pero ha llegado hasta ese viejo y chatarro lugar. Las uvas solían crecer con gracia. ¡Me pequeña Italia! Piensa y resuenan las palabras por esos arbustos ya secos. Mira la tierra seca del viñedo y no puede evitar recordar esas charlas sobre una tierra muy lejana. Sonríe, él hacia sonreír, no lo dijo tan seguido. Va hacia su escritorio, y se sienta en esa silla que ya tiene huellas de ser usada muy seguido, posa sus dedos sobre las teclas y piensa, se despeina. El monitor está encendido y por primera vez escribe palabras que tienen sentido.

III.

Una, otra, otra, otra. Ya van varios borrones en la hojas, ya van varias frases garabateadas en rojo sobre preguntas que al parecer nunca responden bien. Matemáticas, no entiende porque se dificulta tanto ese tema. Es simple, uno más uno son dos. Otro borrón más. Comienza a desesperarse, normalmente es muy paciente pero hoy, hoy se siente desesperada. Hoy quiere estar desesperada. Dual. Esa es su palabra favorita, y no porque le guste mucho, la vida tiene varias opciones, pero el amor al parecer se vuelve hermético con ella, se vuelve precavido. Se encuentra dividido. Descansa su cuerpo sobre la silla, la computadora está encendida. Examen Numero Tres es el titulo y única línea escrita. Allí, en ese rincón su foto. La imagen que le genera dudas, que le genera respuestas, que le hace pensar que toda su vida tal vez, sólo tal vez debió ser diferente. Sonríe, no es que algo en particular le cause chistoso, es sólo que recordar le causa una paradójica gracia. Su cabello largo y negro hoy le estorba, así que juguetea con él. No, definitivamente no sabe porque a sus alumnos se les dificulta tanto las matemáticas, es muy sencillo. Uno más uno son dos. Quizás sean las preguntas, pero ha revisado la redacción tantas veces que no entiende que más hacer. Golpea el escritorio con el lápiz. El silencio no le desagrada pero hoy en lo especial no quiere escucharlo, necesita sonidos, necesita entender. De la pantalla algo parpadea, levanta la mirada y sus ojos se ponen amplios, se ponen expresivos. Es fácil, la matemática es sencilla. Uno más uno son dos. ¿Entonces porque sólo soy uno? Se pregunta, una sin respuesta.

IV.

Cierra la puerta traes de ella y recarga su espalda en señal de cansancio, la lluvia la ha tomado por sorpresa. Ahora su ropa gotea. Algunos ladridos resuenan. Sonríe una sonrisa chueca. Camina. Deja las cosas en el suelo, descubre su cuerpo, tira la ropa hacia un lado y se observa en el espejo, contempla su cabello color fuego. Otra sonría chueca. Se viste como si vistiera a la rutina, sin pensamiento y costumbre. Entra a su estudio, su escritorio está allí, sus pocos libros y una que otra foto. Quiere sentarse pero la espalda le duele, decide estar parada un rato. Es curioso pensar como un simple instante puede cambiarte la vida, para ella fue quedarse allí y contemplar el único sitio dónde se siente segura. Sobre esas paredes pude ver sus recuerdos, recuerdos del primer beso, de la primera caricia, pudo escuchar las risas de esos niños que la consideran la favorita. Logra sentarse por fin. Enciende un cigarro, aspira ese humo áspero. Suspira. ¿Qué piensa? Es difícil decir que piensa, en quién piensa. Pero realmente ha pensado en ella, en sus ojos transparentes. Aspira humo de nuevo. Ha pensado en su manera de reír, en sus pláticas interminables en sus silencios acogedores. El teléfono suena, no contesta. Suele ser precavida, suele ser mesurada. Pero esta noche se sorprende de cómo la soledad se aleja, de cómo se siente feliz. Piensa en sus ojos claros. Observa la pantalla de la computadora, una foto aparece es el rostro de una extraña, es el nombre de una desconocida que parecer saber más de ella que cualquiera. La espalda deja de dolerle. Cierra los ojos. Aspira. Suspira. Y sonríe. Le sonríe a la vida.

V.

Sobre la mesa hay hojas, hojas con su nombre escrito, un nombre escrito con una letra que ya no reconoce como suya. Hay hojas en la mesa y la foto de ella. La noche es densa y fría. Y en su computadora escribe una que otra mentira. Pero en esas hojas, escribe sobre el amor, sobre el destino. Y sobre ella, de cabello corto y labios rojos, de playera y jeans con manchas a los lados. La música la acompaña en esa casa nueva, le da la bienvenida con recuerdos de cosas sin importancia. Sonríe y se acomoda los lentes, se lame el labio inferior y suspira. ¿Cuándo fue la última vez que se sintió tan viva? Conocerla fue respirar, fue caminar, fue entender, fue saber, fue creer. Conocerla ha sido recordar que su corazón latía. ¿Cuándo fue la ultima vez que sonría tanto como ahora? No es que el amor sea instantáneo; sólo es impredecible. Dos. Tres. Cuatro hojas con un nombre escrito, uno con letra que ya reconoce como suya, con errores de gramática y tiempo. Autentica. Recoge el teléfono y le llama. No contesta. Lo entiende, pero necesita escucharla. Quiere reconocer su voz. Deja de llamar. Y en su computadora escribe una que otra verdad. Y en esas hojas escribe sobre su vida, sobre su alma que renace y se enamora. Habla del amor, como un poeta de su libro. Conoce el amor, reconoce al amor y navega con él hacia mundos que nadie puede ver. ¡Viva el Amor!, viva la vida, la conoció por accidente y no le importa. Y escribe, escribe como la noche le escribe a las estrellas.

VI.

Y yo las miro, las escucho y les escribo. Tras un escaparte divido por la distancia. La miro triste y tomándose fotos a cada rato. La veo cambiante y bromeando. La veo sería y palabras que no son para mí. La veo honesta y terca. La veo exagerada y apasionada. Pero de mí, no ven nada.